La guardia civil en la proteccion de patrimonio espanol
Written by Carmen Orus
Thursday, 17 February 2011 11:57
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localización arte robado

A finales de la década de los años 70 y debido al considerable incremento en los robos de bienes culturales, que afectaban sobre todo a centros religiosos, surgió en la Dirección General de la Guardia civil la necesidad de establecer una serie de medidas que paliaran en cierta medida esta plaga. Por este motivo, se asignó a la Unidad de Servicios Especiales dependiente de la Segunda Sección de Estado Mayor, la dirección de las investigaciones que fuesen necesarias llevar a cabo, así como la centralización de la información en todo lo relativo a robos cometidos, archivo de obras sustraídas y personas detenidas.

Posteriormente, con la creación de las Unidades de Policía Judicial en el año 1987, estas funciones pasaron a ser realizadas por la unidad Central Operativa dependiente del Servicio de Policía Judicial, uno de cuyos Grupos está dedicado con carácter exclusivo a estas funciones. En el Reglamento de desarrollo de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español (R.D. 64/1994, Disposición Adicional 2.ª) se contempla la existencia y misiones de este Grupo: "el Grupo de Patrimonio de la Unidad Central Operativa del Servicio de Policía Judicial de la guardia Civil actuará, dentro de su respectivo ámbito territorial de competencia, en colaboración directa con el Ministerio de Cultura y con los órganos de las Comunidades Autónomas encargados de la ejecución de la Ley del Patrimonio Histórico Español en la investigación y persecución de las infracciones que contra ésta se realicen".

 

 

 

 organización y medios

La Guardia Civil, por su despliegue disperso que cubre todo el territorio nacional, constituye un instrumento especialmente idóneo para atender a la protección de un patrimonio igualmente disperso y, por ello, sometido a grandes riesgos de expoliación. Como en todos los ámbitos delictivos, la labor del Cuerpo se realiza en una doble vertiente, preventiva y represiva; la primera se realiza mediante la vigilancia y protección de los lugares donde se encuentran los bienes, culturales, edificios religiosos, viviendas particulares, museos, yacimientos arqueológicos, etc., así como en la vigilancia de las fronteras para impedir la exportación ilícita; la segunda se lleva a cabo con la investigación de los hechos delictivos e infracciones cometidas.

Aunque todas las Unidades de la Guardia Civil participan en esta función de protección del Patrimonio Cultural, los Servicios con mayores responsabilidades en esta materia son los siguientes: el Servicio Fiscal, en los relativo a impedir la exportación ilícita de los bienes integrantes del PHE; el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), en materia de protección de yacimientos arqueológicos; el Servicio Marítimo, en cuanto a la protección de los yacimientos arqueológicos subacuáticos; y el Servicio de Policía Judicial, que se ocupa de la investigación de los actos que atenten contra el Patrimonio Histórico, así como de coordinar las actuaciones del resto de los Servicios mencionados.

No obstante, la Unidad realmente especializada de la Guardia Civil es el Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa, cuya misión principal es la investigación de aquellos hechos que por su importancia lo requieran y que no puedan ser realizadas por las Unidades Territoriales por su complejidad o porque exceda de su ámbito de actuación. Por ello tiene como responsabilidad la centralización de toda la información que remiten las distintas Unidades del Cuerpo, referidas a los hechos delictivos que puedan incidir sobre el Patrimonio Histórico Español (robos de obras de arte, expolios arqueológicos, contrabando de bienes culturales, daños a esta clase de bienes, etc.) así como de los detenidos e implicados en esta clase de hechos y su modus operandi. Para cumplir esta función se gestionan los ficheros de bienes culturales sustraídos, de los recuperados y de los de desconocida procedencia.

Este Grupo trabaja en coordinación tanto con el Cuerpo Nacional de Policía como con las Policías Autónomas y Locales mediante el intercambio de información respecto a los hechos delictivos de los que cada Cuerpo tiene conocimiento. A nivel internacional se colabora con la INTERPOL y con las Unidades especializadas de las Policías de otros países, ya que con frecuencis son descubiertas en el extranjero obras robadas en España, siendo necesario un intercambio ágil de información que permita resolver las diferencias de legislación y procedimientos entre países.

En este aspecto son especialmente intensas las relaciones con la Policía Judiciaria de Portugal, con el Comando de Tutela del Patrimonio Artístico de los Carabineros de Italia y con la Gendarmería Nacional de Francia.

Por otra parte, se mantienen fluidas relaciones con las Instituciones Públicas responsables de los asuntos culturales como son la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Educación y Cultura y las Consejerías de Cultura de las diferentes Comunidades Autónomas. Además se trabaja con instituciones privadas tales como, Delegaciones Diocesanas para el Patrimonio Eclesiástico, Asociaciones de Anticuarios, Profesores Universitarios, Revistas Especializadas, etc.

Finalmente, también se participa en el desarrollo de las instrucciones y normas que dicta la Dirección General del Cuerpo encaminadas a mejorar la protección del Patrimonio, así como en el asesoramiento a todas las Unidades sobre las disposiciones legales que regulan este Patrimonio y los apoyos de tipo técnico que puedan necesitar.

 

servicios relevantes

Todas las medidas mencionadas anteriormente han posibilitado la realización en los últimos años de importantes servicios en los que se han recuperado valiosas obras de arte que habían sido sustraídas en diferentes puntos del territorio nacional, entre los que se pueden destacar los que se mencionan a continuación:

Robo en una iglesia catalana

En la noche del 31 de agosto de 1993 unos ladrones de arte penetraron en la iglesia románica de Santa María de Porqueras (Girona), sustrayendo cinco tallas barrocas policromadas de los siglos XVII y XVIII. Se trataba de las imágenes de Santa Lucía, Santa Eugenia, Santa Victoria, San Antonio de Padua y San Galderich que, durante la guerra civil, se salvaron de las llamas cuando fue quemado el retablo del que formaban parte y que estaban declaradas como Bienes de Interés Cultural (BIC).

En julio de 1995, en una operación conjunta de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y la Policía Autónoma de Cataluña (Mossos d´Esquadra), fueron recuperadas las obras sustraídas y detenidos el organizador del robo y los autores materiales. Tras intensas investigaciones se consiguieron localizar las esculturas, que se encontraban ocultas en el almacén de una discoteca de Mollerusa (Lleida) propiedad de un anticuario con establecimiento abierto en Barcelona y, según las averiguaciones realizadas con posterioridad, cerebro del robo. Para la comisión del robo, este comerciante contrató a una banda de delincuentes contra la propiedad, no vinculados con la sustracción de obras de arte, uno de cuyos miembros se trataba de un paralítico que fue el encargado de realizar un reconocimiento del lugar en que se encontraban las imágenes y de estudiar las medidas de seguridad, haciéndose pasar por un turista.

Recuperación de obras del artista renacentista Juan de Valmaseda

A comienzos del año 1995 se produjeron una serie de robos en iglesias y ermitas de la provincia de Palencia, en los cuales fueron sustraídos diversos objetos de arte religioso de gran valor, destacando entre ellos algunas obras del siglo XVI del artista JUAN DE VALMASEDA. Estos robos, que presentaban todos ellos un "modus operandi" similar, crearon una gran alarma social y tuvieron repercusión en los medios de comunicación locales.

Iniciada la correspondiente investigación por parte de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Palencia y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, se centraron las sospechas sobre dos personas con amplios antecedentes por hechos similares, una residente en Palencia y la otra en Madrid. Las numerosas vigilancias y seguimientos sobre estas personas permitieron confirmar las sospechas iniciales, lográndose la detención de los citados, durante la noche del 6 al 7 de julio de 1995, cuando acababan de cometer un robo en un chalet de Guadarrama (Madrid), de donde habían sustraído diversas antigüedades.

Al no haberse podido recuperar las obras sustraídas en las iglesias de Palencia, se continuaron las investigaciones sobre las dos personas antes mencionadas, una vez que fueron puestos en libertad por la Autoridad Judicial, detectándose que mantenían frecuentes contactos con otro individuo residente en Madrid, con antecedentes por receptación de obras de arte, por lo cual las pesquisas se centraron en este último.

Tras varios meses de trabajo en el que se emplearon distintas técnicas de investigación, se averiguó que el perista tenía acceso a las obras de mayor importancia artística de las sustraídas en Palencia  y que en unión de varis personas estaba intentando trasladarlas fuera del territorio nacional, concretamente a Italia. Finalmente, el 4 de diciembre de 1995, se logró la detención de este intermediario en la localidad de Alcira (Valencia), cuando transportaba algunas de las obras sustraídas en su propio vehículo, consiguiéndose la recuperación de todas ellas y posteriormente se procedió a la detención del resto de componentes de la banda, así como a la realización de varios registros en domicilios y locales de varias provincias, en los que se recuperaron otras obras robadas.

Las obras recuperadas son las siguientes: Procedentes de un robo cometido el 6 de abril de 1995 en la iglesia de Santa Columba de la localidad de Villamediana (Palencia) Grupo Escultórico que representa el descendimiento, obra del maestro del renacimiento castellano Juan de Valmaseda (siglo XVI) y talla del mismo autor; cuatro relieves policromados del siglo XVII; dos bajorrelieves del siglo XVIII; una pintura sobre cobre del siglo XVIII; dos cantorales del siglo XVII. Procedente de un robo cometido el 23 de agosto de 1993 en la ermita de Valdesalce de la localidad de Torquemada (Palencia) una pintura al óleo sobre lienzo del siglo XVIII representando La Duda de Santo Tomás. Procedente de la iglesia de Torremormojón, la Puerta del Sagrario.

Hurto en el Monasterio de Montserrat

El día 2 de septiembre de 1996 fueron detenidos cinco ciudadanos israelíes a los que se los ocuparon tres manuscritos en hebreo y dos libros incunables en latín, que habían sido sustraídos momentos antes de la biblioteca del Monasterio benedictino de la montaña de Montserrat. En una anterior visita al monasterio durante el mes de julio del mismo año, estas personas consiguieron apoderarse de otros documentos, para lo cual se ganaron la confianza del monje archivero haciéndose pasar uno de ellos por rabino especialista en temas hebraicos. Cuando pretendían repetir la misma operación en la creencia que la sustracción anterior no había sido detectada, los monjes pasaron aviso a la Guardia Civil que procedió a su detención en el momento que pretendían abandonar la montaña con los documentos. Este grupo tenía antecedentes por hechos similares cometidos en varias bibliotecas de otros países europeos.

Recuperación del Códice del Beato de Liébana

A primera hora de la mañana del domingo 29 de septiembre de 1996 fue sustraído del museo diocesano de La Seu d'Urgell (Lleida) el Códice denominado "Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana y Libro de Daniel. El robo fue cometido por dos encapuchados que rociaron con un aerosol los ojos de la encargada que acababa de abrir el museo unos minutos antes y mientras uno la sujetaba fuertemente en el suelo, el otro se dirigió a la vitrina protegida que guardaba el volumen, rompiendo el cristal y apoderándose del Códice. El sistema de seguridad se accionó automáticamente al romperse el cristal y la alarma sonó en las dependencias de la policía local, que acudió rápidamente, pero cuando llegaron los ladrones ya habían  huido en un coche que les esperaba en la calle con el motor en marcha.

Tras varios meses de arduas investigaciones, finalmente el 21 de enero de 1997, esta joya literaria del siglo X se recuperó en la consulta de un psiquiatra de Valencia, escondida en un armario entre medicamentos, practicándose cinco detenciones, entre ellas la del cerebro que organizó el robo. Esta persona llegó a cortar una página del libro para ofrecerla como muestra a posibles compradores y todavía no ha sido encontrada.

En esta investigación también se intervino un cantoral del siglo XVI que había sido sustraído del museo etnográfico de Ripoll (Girona) el 16 de marzo de 1995 y se averiguó que esta banda había llevado a cabo otro robo de un cantoral en el Monasterio de Santa María de Estany (Barcelona), el cual llegó a ser subastado en Londres, donde fue adquirido por un librero de Leipzig (Alemania) que posteriormente lo vendió por páginas sueltas.

En una segunda fase de la operación, desarrollada en Barcelona durante el mes de abril, se detuvo a tres personas más que habían tenido algún grado de participación en los hechos delictivos antes mencionados.

Finalmente, a raíz de un detallado estudio de la documentación intervenida en las dos fases anteriores de la operación, así como de las declaraciones prestadas por las personas detenidas hasta ese momento, las investigaciones para la detención de los autores materiales del robo del Códice del Beato de Liébana, se centraron en jóvenes residentes en la ciudad de Tarragona. Tras varios días de vigilancia permanente e intensas gestiones se consiguió la total identificación y posterior detención de cuatro jóvenes de entre 22 y 23 años, tres de ellos como autores materiales del robo del Códice del Beato de Liébana en La Seu d'Urgell y el cuarto como cómplice.

Recuperación en Portugal de imágenes castellano-leonesas

A mediados del año 1997 se inició una operación encaminada a la recuperación de numerosas imágenes religiosas sustraídas entre los años 1991, 1992 y 1993 en iglesias de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, al haberse averiguado una serie de datos que apuntaban que el producto de estos robos se canalizaban hacia Portugal y presumiblemente eran colocados entre comerciantes de este país dedicados a la compraventa de obras de arte y antigüedades. Con el fin de intercambiar información se establecieron contactos con el Grupo de Arte de la Policía Judiciaria Portuguesa, trasladándose agentes de la Guardia Civil a Lisboa donde se inspeccionaron varios establecimientos de antigüedades y se tomaron fotografías de las obras expuestas. Después de un minucioso cotejo con los archivos de obras de arte robadas en España, se identificó una talla de San Roque del siglo XVIII que había sido sustraída el 25 de julio de 1991 de la iglesia de Puras (Valladolid), por lo que se incrementaron las pesquisas sobre el anticuario que tenía expuesta esta obra. Finalmente, en un registro practicado en un almacén propiedad de este último, se identificaron e intervinieron como procedentes de robo las siguientes imágenes religiosas: San Antonio Abad (siglo XVII), San Roque (siglo XVII), Santa Lucía (siglo XVI), San Sebastián (siglo XVI), sustraídas todas ellas el 21 de agosto de 1992 de la iglesia de Montamarta (Zamora); dos Evangelistas (siglos XVIII), San Ildefonso (siglo XVII), correspondientes a un robo cometido el 24 de julio de 1992 de la iglesia de Barruelo del Valle (Valladolid).

Continuando con las investigaciones en España, éstas se centraron en comercios dedicados a la compraventa de antigüedades, de los que se tenían antecedentes que podían dedicarse a adquirir objetos de procedencia ilícita. Tras inspeccionar cinco establecimientos en las Comunidades de Cataluña, Valencia y Madrid, se obtuvo abundante información que, una vez analizada y cotejada, permitió la intervención de los siguientes bienes culturales por ser procedentes de robo: Altorrelieve del siglo XVII, sustraído el 23 de julio de 1991 de la ermita de Castellanos de Mota del Marqués (Valladolid); cuatro relieves del siglo XVI, sustraídos el 28 de diciembre de 1993 de la iglesia de Cubillo de Campos (Burgos); dos Bustos Relicarios del siglo XVI, sustraídos el 20 de agosto de 1003 de la ermita de Anguiano (La Rioja); un óleo sobre tela, siglo XVII, representando la Adoración de los Reyes Magos, sustraído el 20 dew abril de 1994 de una ermita de Moratalla (Murcia); una pintura al óleo, siglo XVIII, retrato de un caballero inglés, sustraída el 25 de junio de 1995 en la finca El Consell de Attard, Fontanares (Valencia).

Como resultado de esta operación se determinó que la mayoría de los robos fueron cometidos por una banda organizada ubicada en el Levante español y especializada en arte religioso, habiéndose detenido a tres componentes de este grupo e imputando un delito de receptación a siete titulares de establecimientos de antigüedades.

Localización en Alcoy de esculturas religiosas burgalesas

A lo largo del año 1998 se produjeron en la Comunidad Autónoma de Cantabria un gran número de robos en iglesias y ermitas, en los que fueron sustraídas valiosas imágenes religiosas. Tras intensas gestiones por parte de la unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, con fecha 19 de noviembre fueron localizadas y recuperadas en un taller de restauración de Santillana del Mar dos figuras en madera policromada que representaban a San Antón y a San Roque, las cuales habían sido sustraídas el 14 de octubre de una ermita de la localidad de Yuso.

Con los datos obtenidos se determinó la posible implicación de un anticuario de la localidad de Reinosa en estos hechos, por lo que se efectuó un registro en su vivienda, donde fueron localizadas varias imágenes, correspondientes a San Millán, San isidro y San Juan del Calvario, todas procedentes de un robo cometido el 20 de noviembre en la ermita de San Millán de Novales, por lo que fue detenido por un delito de receptación. Posteriormente se averiguó que el anticuario había depositado una talla representando a la Virgen del Rosario, sustraída el 19 de septiembre de una ermita de Quijas-Reocín, en un taller de restauración de Burgos donde fue localizada y recuperada. Asimismo, se procedió a la detención de los autores materiales de los robos que resultaron ser dos vecinos de pueblos próximos que habían efectuado trabajos de mantenimiento en las mismas iglesias.

Finalmente, pudo ser recuperada la obra más valiosa de todas las tobadas, una imagen de Nuestra Señora de Valverde, Virgen lactante que había sido sustraída el 20 de junio de la iglesia rupestre de Santa María de Valverde-Valderredible.

Robos de arte sacro en iglesias navarras y castellanas

En el mes de enero de 1999 se procedió al desmantelamiento de una red delictiva dedicada al robo de obras de arte y a la detención de cuatro personas por hechos delictivos cometidos en Burgos, Navarra y Alicante. Las investigaciones comenzaron a principios del año anterior a raíz de varios robos cometidos en iglesias y ermitas de las Comunidades Autónomas de La Rioja y Navarra, centrándose las sospechas en un individuo de 60 años de edad, con un amplio historial delictivo, con residencia en Benidorm (Alicante) y con vinculaciones familiares en La Rioja, comprobándose que cuando efectuaba desplazamientos a Logroño al objeto de comparecer ante el Juzgado, se perpetraban robos en zonas limítrofes. Posteriormente se pudo comprobar que esta persona, en unión de otro individuo residente en Altea (Alicante), también podrían ser los autores de varios robos de obras de arte y antigüedades cometidos en residencias y palacetes de la provincia de Alicante.

Componentes de la Guardia Civil establecieron un dispositivo de seguimiento permanente sobre estos individuos, consiguiendo su detención en la noche del 15 al 16 de enero momentos después de la comisión de un robo de antigüedades en una casa de campo de la localidad de Villajoyosa (Alicante), interviniendo en el vehículo que llevaban la totalidad de los objetos sustraídos, así como instrumentos para la comisión de robos. Continuando con las investigaciones, se detuvo en las localidades de Villajoyosa y Ondara (Alicante) a dos anticuarios como receptadores de los objetos sustraídos.

Tras estas detenciones se efectuaron varios registros en los locales y propiedades de los anticuarios, recuperándose diversas piezas entre las que destacan dos pinturas de gran valor histórico procedentes de sendos robos cometidos en centros religiosos de la localidad de Viana (Navarra), que representaban al "Santo Cristo de Burgos", datada en el año 1660 y la "Trinidad".

Durante la investigación también se determinó que uno de los anticuarios detenidos mantenía relaciones comerciales con un ciudadano de nacionalidad alemana residente en la costa levantina, que exportó ilícitamente a su país, dos tallas en madera que representaban a San Antonio Abad y Santa Eugenia procedentes de un robo en la iglesia parroquial de Santovenia de Oca (Burgos), las cuales se encuentran pendientes de su recuperación.

Recuperación de la imagen de la Virgen de Esperino

El 28 de enero de 1999 componentes de la Guardia Civil de La Rioja, en colaboración con la Policía Local de Haro consiguieron recuperar una imagen del siglo XVII que representaba a la Virgen de Esperino (Palencia) y que había sido sustraída de la iglesia parroquial de Bárcena de Campos (Palencia) el 6 de enero de 1998.

La localización de esta obra fue posible por las sospechas que despertó a los agentes un vehículo en el que viajaban dos personas, que fue detenido en el término de Haro. Al abrir el maletero del turismo se encontraron varios objetos artísticos cuya procedencia no pudieron justificar los ocupantes, por lo que fueron trasladados a dependencias de la Guardia Civil de esta localidad. Posteriormente se solicitó apoyo del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de Policía Judicial de la Guardia Civil, que determinó la procedencia ilícita de la talla mencionada.

Por estos hechos se detuvo al conductor del vehículo, anticuario de profesión con residencia en Valladolid y a otra persona residente en Madrid, como presuntos autores de un delito de receptación. En posteriores investigaciones se detuvo a otra persona domiciliada en Madrid y con antecedentes como intermediario en la compraventa de bienes culturales de procedencia ilícita, por su implicación en los hechos relatados.

Recuperación de esculturas religiosas burgalesas

Durante el mes de abril de 1999 se desarticuló una importante banda especializada en el robo de obras de arte sacro, recuperándose cinco esculturas y dos relieves de arte religioso de los siglos XVI y XVII, procedentes de un robo cometido en la iglesia parroquial de Mijangos (Burgos), resultando detenidas tres personas en Madrid, dos de ellas encargadas de colocarlas en el mercado ilícito de piezas robadas y el tercero con la misión de realizar el transporte desde el lugar del robo hasta el punto de ocultación en la capital.

Durante el transcurso de las investigaciones se pudo determinar que las obras de arte mencionadas, habían sido trasladadas después del robo a un domicilio particular de la localidad de Miranda de Ebro (Burgos), por lo que tras las pesquisas correspondientes se procedió a la detención del titular de la vivienda y de un familiar de éste como presuntos autores materiales del robo. Estos dos últimos detenidos poseían un amplio historial delictivo por delitos de estas características, puesto que ya en 1980 estuvieron implicados en 34 robos de obras de arte, entre los que destacó el cometido en el Museo de Santa Eulalia de Paredes de Nava (Palencia), donde los autores se apoderaron de seis tablas representando a los Reyes de Israel (siglo XV) del artista PEDRO BERRUGUETE.

Finalmente, es necesario destacar la importancia de la colaboración ciudadana en la protección del Patrimonio Cultural, mediante la denuncia de las agresiones que se produzcan contra el mismo y corresponde a las Administraciones Públicas la creación de una conciencia en toda la sociedad de que los Bienes Culturales constituyen un Patrimonio Común de todos los españoles.

 

Jesús Domingo Pastor

Last Updated on Friday, 05 August 2011 17:30