El signo de los cuatro
Jueves, 11 de Noviembre de 2010 12:02
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Investigadores privados Barcelona vigilancias

Esta segunda novela de Sherlock Holmes mantiene casi inmutable el esquema de la primera. En la introducción vemos que las sospechas del doctor Watson se confirman y nos presenta a Holmes coqueteando peligrosamente con la cocaína disuelta el 7%, para combatir la depresión que le produce la falta de alicientes que hagan trabajar su portentosa inteligencia. Un Holmes misógino y fatalista que no da a su vida más importancia que a un juego tentador. En esta primera parte, el único detective privado que tiene abierta consulta, como él mismo se define, da lecciones a un enfurruñado Watson sobre las diferencias entre observación y deducción. Una de ellas, relacionadas con el reloj de bolsillo de Watson, ha pasado a la galería de anécdotas famosas, que a los holmesianos les encanta divulgar. A continuación, la visita de una bella joven, Mary Morstan, rompe la monotonía con un relato que merecerá la atención de Holmes. Tras la misteriosa desaparición de su padre, Mary empezó a recibir, regularmente, unas valiosas perlas de un remitente desconocido. Después de un prolongado silencio, tan generoso personaje ha dado señales de vida y pretende que Mary se reúna con él esa misma noche. La joven, atemorizada, pide a Sherlock Holmes que le acompañe a la cita. Ambos amigos se pondrán a disposición de la bella joven, uno por diversión y el otro alcanzado por las flechas de Cupido.

El dadivoso desconocido resulta ser Thaddeus Sholto, hijo de un buen amigo del padre de Mary, el mayor John Sholto. Thaddeus y su hermano gemelo Bartholomew han buscado, durante seis largos años, un fabuloso tesoro que su padre escondió antes de morir. Por fin sus esfuerzos se han visto recompensados y han encontrado el tesoro que, siguiendo las voluntades de su padre, deben compartir con Mary. Ése es el motivo de que le hayan estado enviando las perlas, única prueba que poseían de la existencia del legado. El variopinto grupo, cuando llega a la residencia de los Sholto, descubre que Bartholomew ha sido asesinado y el tesoro robado. El responsable firma su autoría con el enigmático nombre de "El signo de los cuatro". El detective Holmes inicia una minuciosa investigación que terminará con la detención del culpable y la pérdida del tesoro.

En El Signo de los Cuatro, el doctor Watson hace una perfecta descripción del detective Sherlock Holmes investigando en el escenario del crimen: "Sacó su lupa y una cinta métrica y, de rodillas, recorrió la habitación midiendo, examinando, haciendo comparaciones, con su afilada nariz cerca del suelo y sus ojos brillantes como cuentas de abalorios que recordaban a los de un ave. Sus movimientos, rápidos y silenciosos, se parecían a los de un perro siguiendo el rastro." Watson se convertirá desde un principio en cómplice del lector, que compartirá con él las excitantes aventuras y confidencias del gran detective privado Holmes.

Última actualización el Jueves, 28 de Julio de 2011 15:39