Robo de obras de arte en Rio de Janeiro
Escrito por Carmen Orus
Jueves, 10 de Febrero de 2011 10:38
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Inmediatamente, desactivaron el circuito interno de televisión y paralizaron a varios turistas que, perplejos, vieron robar metódicamente ciertos cuadros, tal como se escogen las frutas más jugosas de un naranjo. Un guardia intentó rescatar un Picasso y recibió el culatazo de un revólver: el lienzo resultó perforado. Veinte minutos después, los manilargos se escabulleron con el botín sobre sus cabezas, entre el bloco carnavalesco Das Carmelitas, nevado de confetis y serpentinas sobre el sudor del pasado 24 de febrero.

El "paletazo" despojó a la institución de las pinturas La danza y una colección de grabados de Pablo Picasso; Los dos balcones, de Salvador Dalí; Marina, de Claude Monet; y Jardín de Luxemburgo, de Henry Matisse; un importante patrimonio histórico de Brasil, valorado en 50 millones de dólares. Desazonada, Vera de Alencar, directora del museo, declaró que los responsables podrían ser bandas internacionales especializadas en este tipo de robo.

Pero la policía federal se negó a pacer tranquilamente esa tesis. Viendo que el caso se tornaba delicado como caminar sobre vidrio molido, prefirió no descartar la autoría de delincuentes comunes.

Para empezar, los cacos robaron también a los presentes en el museo a esa hora. Además, los expertos no suelen usar armas ni enfrentar a los custodios: Mejor fijar el radar hacia vulgares rateros, contratados, eso sí, por alguien capaz de soltar buena plata por ese enjundioso -e inexplicablemente no asegurado- trofeo.

Días después, el teléfono de la comisaría sonó y un anónimo informó que restos calcinados de yeso y madera de los marcos podían recogerse en la favela y narcoparaíso Morro dos Prazeres, a un kilómetro de Santa Teresa. Cuando se estudiaban esas evidencias bajo el microscopio, la INTERPOL comenzó a olisquear trazas dejadas en una web de subastas rusa, donde por cuatro horas fue ofrecido el Matisse con un precio base de 13 millones de dólares.

Tan solo diez días después del expolio, dos hombres robaban una decena de piezas de la época del Imperio (de entre 1822 y 1831) a otra institución de Río, el Museu da Cidade, en el barrio sureño de Gavea. Los ladrones desarmaron a dos vigilantes y los encerraron en un cuarto junto con otros empleados. Y con espadas, condecoraciones, insignias y ornamentos tallados en oro, plata y marfil, se esfumaron con celulares, dinero, joyas y carteras.

Por entonces, el diario O Globo revelaba el primer sospechoso del saqueo al Chácara do Céu: Michel Cohen, francés, 50 años, reclamado en Estados Unidos por robos y fraudes millonarios de obras de arte. Arrestado en Río en mayo de 2003, en diciembre de ese mismo año logró fugarse cuando era trasladado a un hospital.

Las pistas conducen a la "pasta"

Al menos no fue Stephan Breitwieser, un ex camarero convicto en Estrasburgo tras confesar haber robado 239 piezas en toda Europa. Hoy se considera uno de los ladrones de arte más exitosos de la historia. Pero la fiscal no sintió admiración: "Apropiarse de obras de arte de una manera egoísta y narcisista es imperdonable".

Este delito (se calculan 40 mil al año) se ha intensificado en los últimos tiempos y los dineros que mueve oscilan entre dos mil y cinco mil millones de dólares anuales. Son las cifras que manosean los peritos, aunque aclaran que calcular cada billete que corre con los saqueos y su posterior aparición en el mercado negro, es prácticamente imposible. No solo es difícil tasar el valor real de lo sustraído, sino que muchos desfalcos ni siquiera llegan a ser denunciados, por cuestiones fiscales.

La pintura es el manjar predilecto de los atracadores de arte y su robo es el más repercutido en el último siglo, desde que La Gioconda, de Leonardo da Vinci, fuera sustraída en 1911 del Museo de El Louvre y tardara dos años en ser encontrada. Esa, sin embargo, no fue la primera vez. Cuando descansaba en una pared de la casa del mismísimo Napoleón, un sirviente, enamorado de la pintura, la robó y la escondió debajo de su cama por tres años.

Datos de espasmo que baraja INTERPOL delatan cuán serio es el tema y, de paso, sirven para conocer qué artistas son los que más engolosinan a los profesionales del "facho". Así, más de 500 obras de Picasso han sido birladas y de Joan Miró, 371. Le sigue, con 310 lienzos hurtados, Marc Chagall. Mientras, de Dalí se han esfumado 279. La extensa obra de Alberto Durero ha soportado 196 delitos, más que los 178 de Rembrandt y los 154 de Andy Warhol.

Otro que está muy bien cotizado por los coleccionistas individuales es Edvard Munch. En agosto de 2004, tres hombres de negro y encapuchados robaron en el museo Munch, en Oslo, a plena luz del día y ante muchos testigos, dos cuadros del pintor expresionista: La madona y El grito, este último su obra emblemática.

Valorado en cerca de 60 millones de dólares, tiene para la capital noruega la misma significación que para París la Mona Lisa. Empero, las pinturas solo tenían un seguro contra incendios y goteras.

Otra versión de El grito (existen cuatro hechas por el autor) pernocta en el Museo Nacional de Noruega y en 1994 fue robada en tan solo 50 segundos a través de una ventana sin barrotes, mientras el país celebraba la inauguración de los Juegos Olímpicos invernales de Lillehammer. Tres meses después fue recuperada.

Muy pronto la investigación del Munch movió la lupa hacia la Costa del Sol mediterránea, donde los criminales adinerados han fijado su residencia últimamente. El hampa de Oslo cuchicheaba que cada ladrón recibió unos 60 mil dólares y que el protagonista del encargo podría ser un noruego que habría acumulado su fortuna en los años 80 con el contrabando de alcohol y droga. Este individuo podría haber pactado ya su venta a una persona en Dubai.

Escondidos tras la reverberación de los silbatos de la samba y el bullicio de decenas de miles de personas que estrenaban el carnaval de Río de Janeiro, cuatro hombres armados con pistolas y granadas retaban a Hollywood al doblegar a los guardias de seguridad del museo Chácara do Céu, del histórico barrio de Santa Teresa.

Última actualización el Viernes, 05 de Agosto de 2011 17:15