Nueve detenidos por traficar con obras falsificadas de Picasso y Goya
Escrito por Carmen Orus
Miércoles, 12 de Septiembre de 2012 17:37
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Arte robado

La falsificación de obras y cuadros en el mundo del arte no es una novedad, y menos aún desde que la crisis económica aflorara nuestro país. De hecho, esta misma semana la Policía Nacional ha detenido a nueve personas que, al parecer, se dedicaban a vender obras de arte de imitación como verdaderas en el mercado negro.

La banda, presuntamente formada por el grupo de detenidos, ha sido desarticulada y, gracias a ello, se han recogido hasta 60 pinturas falsas atribuidas a autores tan prestigiosos como Goya, Picasso, Menchu Gal, Benjamín, Palencia o Viola, según ha informado la propia Policía.

El proceso de actuación era siempre el mismo e implicaba a varias personas con distintas misiones. En primer lugar, el propietario de un anticuario localizado en Madrid encargaba obras sin firmar, principalmente de los siglos que van del XVI al XIX, a un artista cordobés. Las pinturas tenían apariencia envejecida y el coleccionsita las comercializaba como auténticas tras conseguir certificados falsos que diferentes expertos firmaban a cambio de cantidades de dinero que no han sido especificadas por los miembros de la investigación.

La distribución de las obras se realizaba en diferentes lugares, entre los que se encontraba el domicilio de uno de los arrestados, distintas salas de subastas, ferias de antigüedades o a través de venta directa a clientes particulares.

 

Los agentes policiales comenzaron a investigar después de que los titulares de los derechos de propiedad intelectual de varios cuadros interpusieran una denuncia en la que notificaban actividades comerciales con obras para las cuales no tenían licencia de venta. A raíz de este aviso, la Policía averiguó que el origen de este mercado de arte falso se iniciaba en el mencionado anticuario madrileño.

El tráfico ilegal de obras no correspondía sólo a la falsificación y posterior venta de pinturas de artistas altamente reconocidos, sino que desde la tienda de antigüedades se comercializaba también con elementos arqueológicos, piezas de marfil o tablas que vendía como verdaderas y que, en muchas ocasiones, habían sido conseguidas de forma ilícita.

De esta forma, uno de los proveedores de confianza del anticuario se ponía en contacto con un pintor para que realizara copias de pinturas de los siglos XVI al XIX, los cuales eran posteriormente envejecidos por la banda. Tras conseguir los certificados falsos de autenticidad eran introducidos en el mercado negro y, a través de las tiendas de piezas antiguas, se distribuían a través de las diferentes ventanas ya mencionadas.

La Policía Nacional ha registrado el domicilio de varios de los detenidos y el anticuario y han sido incautados, además de varios certificados falsos, 35 lingotes de oro, un arma de fuego, cuatro colmillos de elefante y 30 piezas talladas de marfil.

Por otro lado, esta misma semana se ha detenido también a cuatro personas que tenían intención de vender un Picasso falso por un millón de euros. En esta operación también estaba implicado un conocido anticuario madrileño y, en este caso, era una mercantil se villana quien ofrecía el cuadro bajo la firma imitada de su hija, Paloma Picasso.

Después de que en mayo se denunciara el intento de venta de Buste de Jeune Garçon del mismo autor, las investigaciones llevaron hasta esta operación y localizaron el intento de frause antes de que fuera llevado a cabo. Los expertos del Museo Picasso determinaron la falsedad del cuadro y las cuatro personas implicadas han sido detenidas.

La falsificación de obras y cuadros en el mundo del arte no es una novedad, y menos aún desde que la crisis económica aflorara nuestro país. De hecho, esta misma semana la Policía Nacional ha detenido a nueve personas que, al parecer, se dedicaban a vender obras de arte de imitación como verdaderas en el mercado negro.

La banda, presuntamente formada por el grupo de detenidos, ha sido desarticulada y, gracias a ello, se han recogido hasta 60 pinturas falsas atribuidas a autores tan prestigiosos como Goya, Picasso, Menchu Gal, Benjamín, Palencia o Viola, según ha informado la propia Policía.

El proceso de actuación era siempre el mismo e implicaba a varias personas con distintas misiones. En primer lugar, el propietario de un anticuario localizado en Madrid encargaba obras sin firmar, principalmente de los siglos que van del XVI al XIX, a un artista cordobés. Las pinturas tenían apariencia envejecida y el coleccionsita las comercializaba como auténticas tras conseguir certificados falsos que diferentes expertos firmaban a cambio de cantidades de dinero que no han sido especificadas por los miembros de la investigación.

La distribución de las obras se realizaba en diferentes lugares, entre los que se encontraba el domicilio de uno de los arrestados, distintas salas de subastas, ferias de antigüedades o a través de venta directa a clientes particulares.

Los agentes policiales comenzaron a investigar después de que los titulares de los derechos de propiedad intelectual de varios cuadros interpusieran una denuncia en la que notificaban actividades comerciales con obras para las cuales no tenían licencia de venta. A raíz de este aviso, la Policía averiguó que el origen de este mercado de arte falso se iniciaba en el mencionado anticuario madrileño.

El tráfico ilegal de obras no correspondía sólo a la falsificación y posterior venta de pinturas de artistas altamente reconocidos, sino que desde la tienda de antigüedades se comercializaba también con elementos arqueológicos, piezas de marfil o tablas que vendía como verdaderas y que, en muchas ocasiones, habían sido conseguidas de forma ilícita.

De esta forma, uno de los proveedores de confianza del anticuario se ponía en contacto con un pintor para que realizara copias de pinturas de los siglos XVI al XIX, los cuales eran posteriormente envejecidos por la banda. Tras conseguir los certificados falsos de autenticidad eran introducidos en el mercado negro y, a través de las tiendas de piezas antiguas, se distribuían a través de las diferentes ventanas ya mencionadas.

La Policía Nacional ha registrado el domicilio de varios de los detenidos y el anticuario y han sido incautados, además de varios certificados falsos, 35 lingotes de oro, un arma de fuego, cuatro colmillos de elefante y 30 piezas talladas de marfil.

Por otro lado, esta misma semana se ha detenido también a cuatro personas que tenían intención de vender un Picasso falso por un millón de euros. En esta operación también estaba implicado un conocido anticuario madrileño y, en este caso, era una mercantil se villana quien ofrecía el cuadro bajo la firma imitada de su hija, Paloma Picasso.

Después de que en mayo se denunciara el intento de venta de Buste de Jeune Garçon del mismo autor, las investigaciones llevaron hasta esta operación y localizaron el intento de frause antes de que fuera llevado a cabo. Los expertos del Museo Picasso determinaron la falsedad del cuadro y las cuatro personas implicadas han sido detenidas.

Última actualización el Martes, 08 de Enero de 2013 19:06