Entrevista a Juan Carlos Arias
Escrito por Carmen Orus
Jueves, 10 de Febrero de 2011 10:44
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Detectives privados Barcelona problemas familiares

Les puedo asegurar que Juan Carlos no ha sido creado por la pluma de ningún maestro del género, no ha salido de las páginas de una novela de Chandler, Mankell o Montalbán, ni mucho menos de una cinta en blanco y negro de Howard Hawks. Pertenece al mundo real, el mismo que usted y yo habitamos, y que para bien o para mal, como dice el viejo tópico, siempre supera la ficción...

- Supongo que la profesión detectivesca obedece, como pocas, a un fuerte impulso vocacional, que uno no se mete en esos fregados sin sentir realmente 'la llamada'. ¿Ya desde niño tenías claro que ibas a consagrar tu vida a 'desfacer entuertos'?

El oficio de detective privado exige grandes dosis vocacionales. Mi curiosidad innata y mis antecedentes familiares ayudaron mucho, desde luego. Mi padre (1914-1992), fue Comisario del Gabinete Regional de Identificación de la Policía, dependencia que hoy se conoce como 'Policía Científica' o CSI para ser más televisivos. De pequeño le acompañaba los Sábados por la mañana para ayudarle a recoger vestigios criminales (huellas, auxiliarle para acarrear pequeñas cajas fuertes expoliadas, y alucinar cuando los detenidos 'tocaban el piano' impresionando sus dedos en las 'fichas').
En 1979 me trasladé a Nueva York y Caracas DF, donde finalmente residí más de un año, hasta lograr zafarme de la mili. Mi afán aventurero, conjuntamente con mi curiosidad me indujeron a sacar la licencia de detective privado que finalmente logré en 1982. Poco después monté una agencia en Sevilla, donde había nacido 22 años antes. Desde entonces no me quejo, el balance es positivo.

 

 

 

- Quizás el imaginario popular ha heredado un concepto del detective completamente sesgado y mediatizado por las ficciones policíacas y cinematográficas. La simple evocación del término sugiere tipos solitarios, sentados en un lóbrego despacho esperando a que entre el cliente de turno: el esposo desconfiado, la mujer misteriosa, para entrar en acción, y lanzarse de cabeza a mil y un peligros. ¿Qué hay de esto en la vida real?

Los detectives más que solitarios somos extraños, buscadores y cazadores de verdades ocultas. Quizás, las manías se incrementan ejerciendo la profesión. Pero a mí me da más satisfacciones que ingratitudes. Decepcionan más las personas que los casos. Entre la clientela hay de todo, representa la sociedad. Los casos que más acuden a la agencia son los tópicos, esposos/as desconfiados, hijos problemáticos, etc... La conflictividad conyugal se concreta casi exclusivamente en términos económicos (pensiones, divorcios, quién se queda con qué, los hijos, rentas ocultas, etc....). Las empresas, y abogados, representan la clientela más sabrosa, mas casos y más fáciles de abordar (fraudes laborales, al seguro, pruebas judiciales, informes, etc....)
- Dupin, Sherlock Holmes y Poirot, resolvían muchos de sus casos aplicando su sobrenatural inteligencia, y habilidades sin moverse del sillón. Quién pudiera, ¿verdad?

Entre los detectives que conozco, incluyéndome, no encuentro a muchos inteligentes. Sí mucho listo, y espabilado que sólo pretenden hacer negocio de la licencia; craso error. Entiendo que cuando ejerces una profesión sólo se deben cobrar honorarios, y no sumar 'pelotazos' en cada factura. Me considero un profesional independiente y sólo acepto asuntos donde entiendo que el cliente lleva la razón. Me dejo llevar por mi modesta intuición, sólo eso, aunque no soy perfecto ¿Se entiende?

- Quieres decir, que la honestidad por encima de todo, que nunca aceptarías un caso sólo por hacer un buen negocio, si el tipo que te lo propone no es trigo limpio.

- Mas que de honestidad podría hablarse de principios o de determinados códigos personales aplicados al oficio. El trigo limpio es rara avis entre la clientela. Digamos que ambas partes (detective y cliente) son cómplices de algunas travesuras, estando obligado el investigador a no violar la norma legal, y a no dejar por el camino muchos cadáveres informativos: respetar las fuentes, no comprometerlas, no hacer sangre en el informe, no crearse innecesarios enemigos, no alardear de contactos, clientes y supuestas relaciones con la 'pomada' social, etc…. Hay colegas que superan la ficción, yo me encuentro entre los humildes y currantes.


- El detective privado literario es antagonista por naturaleza de las fuerzas del orden, a quienes incordia con sus investigaciones, y de quienes se burla por su torpeza, mientras que para el estamento policial el investigador es un simple mercenario invasor en asuntos que no son de su competencia (en las novelas de la serie Carvalho el apelativo es más que contundente: huelebraguetas). Marlowe, Spade o Dan Fortune se han tenido que tragar más de un cachete (por decirlo en plan fino) de algún madero envidioso y chulapón. ¿Existe tan mal rollo entre ambos gremios o se trata simplemente de otro mito? ¿Puede interferir realmente la labor del detective con la policial o están claros los límites?

Como diría un político convencional, me encanta la pregunta. Defiendo el estatus, el terreno propio del detective. No somos ni policía, ni guardias civiles, ni agentes del CNI (antiguo CESID), dicho todo en términos de absoluto respeto hacia esos cuerpos. Como investigador privado he topado algunas, muy pocas, veces con agentes de la ley, incluyendo miembros del estamento judicial (jueces, fiscales, oficiales de juzgados, etc...) Personalmente no tengo mal rollo con ninguno de los gremios citados. Insisto en creer en las personas, siendo mi máxima personal y profesional no comprometer a las fuentes, ni a los contactos, ni al mismo objetivo de investigación. Creo que la misión profesional es estrictamente informar en las fases que se decidan en cada caso. En los últimos meses, por ejemplo, he desmenuzado un peritaje judicial que hizo un ingeniero (nombrado por el juzgado al contradecirse peritajes anteriores aportados por las partes), beneficiando descaradamente a una de las partes en conflicto. El asunto ha desvelado una trama corrupta en determinado negocio, incluyendo una red de funcionarios. Recibo extrañas llamadas, desde que el tema navega por los juzgados. El mismo juez que instruye el caso se ha inquietado al saber que un detective privado había husmeado el asunto inicialmente. Suceden cosas curiosas: no se ha demostrado que mi documentado trabajo fuera equivocado (mi informe tiene muchas pruebas y varios cientos de folios) ocurre que todo lo desvelado es cierto. La policía no puede hacer nada contra mi, porque puse el tema en conocimiento 'de la autoridad', a través de unos abogados, pero se han creado muchos recelos por mi actuación.
Estoy acostumbrado a que algunos se pongan medallas a costa de mi esfuerzo, ya en la empresa privada, bufetes, o entre particulares, que jamás valoran el trabajo del 'sabueso'. Pero da igual, me acuerdo de los clientes, y los casos, cuando celebro con un buen vino los triunfos profesionales. Gajes del oficio.

- Lo que cuentas resulta un tanto desolador, tiras del hilo, destapas un caso de corrupción y en vez de recibir las felicitaciones y halagos esperados, se enojan contigo aquéllos que supuestamente están para que reine la justicia en nuestra sociedad. Cochino mundo....

Ya estoy acostumbrado, curado de espantos. Mi capacidad de asombro aún tiene algunas zonas libres, pero quedan pocas. El detective en una sociedad latina (no es lo habitual en un contexto anglosajón, centroeuropeo) es un personaje social siniestro, especializado en limpiar y localizar las cloacas, etc… El reconocimiento social está reservado para ciertas actividades 'bien vistas' y políticamente correctas. No hago victimismo fácil, relato una realidad que conozco muy bien. En este noble oficio, pasas rápidamente de héroe a villano. Algunas veces en cuestión de horas.

- Llevas más de 20 años si no me equivoco al frente de la Agencia ADAS, en la que trabajan un buen número de investigadores, y que cuenta con unas cuantas sucursales en el territorio nacional. Como padre de la criatura, imagino que te sentirás más que orgulloso...

La verdad es que un padre siempre está feliz con sus criaturas, aunque algunas te decepcionen. Este gremio pone fácil la ingratitud y deslealtad, pero va incluido en todo grupo humano. No creo demasiado en de la labor de equipo, mirándola desde la óptica de la investigación privada. Aquí me vale más la labor, y la audacia individual o en pareja.

- Seguro que los aspirantes a detectives que estén leyendo esta entrevista, se preguntarán acerca de los requisitos necesarios para formar parte de tu plantilla.

Lo primero es mandar un C.V. No es necesario tener licencia para colaborar con una Agencia a nivel oficial. Todas tienen 'agentes externos'.

- Mi ignorancia en este punto es extrema. ¿Qué tipo de titulación o estudios son necesarios para obtener la licencia?

Estudios universitarios de Criminología, equivalentes a una diplomatura. Hay Institutos en toda España, normalmente adscritos a facultades de Derecho, pero no en todos se pueden cursar los estudios para convertirse en detective privado. Tengo fresca la lista de centros donde el que quiera puede dar los primeros pasos para convertirse en 'uno de los nuestros': Universidad de Barcelona, de Salamanca, Complutense y Fundación San Pablo CEU de Madrid, Alicante, Sevilla y Córdoba (ahí se llama Inst. Andaluz Interuniversitario de Criminología), y Almería, donde imparte los cursos la UAL en colaboración con el Centro Almeriense de Estudios Superiores SL (CAES). El Ministerio del Interior, tras obtener el título académico, exige complementariamente otros requisitos de carácter administrativo, similares a los que se exigen para desarrollar la función pública. Tienen una interesante web muy precisa e ilustrativa: www.mir.es/segurida/persegur/detepriv.htm

- ¿Existe un prototipo de cliente estándar? ¿Hay algún sector de población que por edad, clase social o sexo utilice con más asiduidad vuestros servicios o el usuario brilla por su heterogeneidad?

Los clientes, en efecto, son heterogéneos. Por cuestiones de negocio, pues las agencias son pequeñas empresas de servicio son más frecuentes los que viven de las pymes o los que vienen a través de bufetes de abogados. Los clientes individuales sólo suelen encargar un caso en la vida.

- ¿Tienen validez en los procesos judiciales, civiles o criminales los informes de un detective privado? Sé que algunos de tus colegas de profesión abogan por ciertas reformas en las vigentes Leyes de Enjuiciamiento...

Son válidos los informes de los detectives con licencia. La vigente Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) en su artículo 265, apartado 5, así lo establece, impidiendo que la parte contraria de la que utiliza el detective lo tache o impugne por improcedente, como ocurría antes de 2001, fecha en que se promulgó la actual L.E.C. En lo penal es más relativo, dependiendo del criterio de cada juez. Un ejemplo de esta realidad es el colega barcelonés Jorge L. Colomar, que ha aclarado muchos delitos, algunos ya archivados por la policía.

- Siempre me ha fascinado lo de los seguimientos, pisarle los talones a un tipo sin que se entere de que andas al acecho, (y hasta hacerles fotos y todo) Todo un arte, ¿no?

Los seguimientos son fascinantes y peligrosos, además de comprometidos. No dan, contra la creencia generalizada, mucha información ya que el objetivo casi nunca es tonto y se lo huele, esto modifica su conducta 'natural'. Hay colegas que son expertos. Para los medios que tenemos se puede hablar de artesanía, si consideramos los que emplean los cuerpos de seguridad del estado.

- ¿Quieres decir que en el gremio la tecnología moderna no está todavía del todo arraigada?

- De ninguna manera. Quiero decir que los detectives tienen menos medios técnicos y materiales que los cuerpos de seguridad o información dependientes del erario público. De ahí el concepto artesanía.

- En 2001, fuiste el único detective europeo seleccionado por la Historical Society norteamericana para formar parte del 'Who's who', una especie de Premio Nóbel, por decirlo de alguna forma. En fin, el reconocimiento profesional a nivel internacional, sea cual sea la especialidad o ámbito laboral, sólo está al alcance de unos pocos...

Gracias, no es para tanto. Conozco muchos colegas que han pagado por lograr premios, por otro lado práctica muy común en otros sectores profesionales. Un día me llegó una carta y cuando la abrí ponía que me habían elegido como candidato para el 'Who's who'. Llamé a varios amigos norteamericanos para informarme de si era un timo o había trampa al final, y todos me felicitaron. Desde entonces, de cara a ellos mi caché personal es más elevado. Al circular mi nombre y el de la agencia en varios circuitos, me han llegado casos de muchas partes del mundo.

- No quisiera que se me quedara una cuestión en el tintero: ¿puede el detective llevar armas e investigar delitos de sangre? Por lo que se ve, la actividad investigadora parece ir más encauzada hacia cuestiones de interés crematístico o familiar.
Ese tema se ha restringido bastante en los últimos años. Hay que recordar que, a raíz de numerosos incidentes lamentables, se retiraron las armas a jubilados de la policía, guardia civil y militares. Los detectives por el mero hecho de serlo no tienen licencia para llevar armas. Algunos, a nivel particular, han pleiteado con la Ley y Reglamento de Seguridad Privada (LSP y RSP) en ristre, pero muy pocos han logrado ese 'derecho'. Muchos más han perdido esos pleitos. Particularmente, jamás he sentido la necesidad de llevar armas para descubrir nada o extraer informaciones para culminar un caso o informe.
Con respecto a poder investigar delitos oficialmente, estamos hablando de una demanda histórica del gremio. Las normas (LSP y RSP) que regulan nuestra actividad lo prohíben taxativamente. Esa es la teoría. La realidad es diferente. Muchos jueces penales admiten la intervención de detectives cuando lo pide la víctima de algún delito. Son soberanos en su juzgado. En ocasiones, algunos jueces, encuentran sobre su mesa el informe de algún 'sabueso' privado, no se conocen casos de que hayan sido desestimados, aunque afloren los lógicos recelos de la policía judicial que esta bajo el mandato del juez de turno. Decía antes que un detective barcelonés, Jorge L. Colomar, había investigado, con éxito, algunos delitos archivados oficialmente. Esta es -y Colomar no es el único- una de las muchas paradojas y lastres que arrastra el detective español. La realidad supera la ficción legal.

- Ya sabes que en los Estados Unidos se vive desde la más absoluta contradicción. Mientras que están convencidos de que son los mejores en cualquier cosa, la mayoría no sabría ubicar a su país vecino, Canadá, en el mapa. ¿Son realmente los americanos la NBA de los detectives? (Espero que todo el mundo entienda el símil baloncestístico)

- Eso me recuerda los buenos momentos que pasé en los EEUU en 1988, becado para conocer la realidad legal y profesional de Massachussets. Allí existen las mismas miserias y grandezas personales que en la vieja Europa. Pero en la finca del Tío Sam hay una solera y medios oficiales que sus colegas españoles no tienen. Por ejemplo, cuando persiguen fraudes al seguro, a la seguridad social, a los fondos de pensiones, inversores, banqueros, etc. suelen colaborar estrechamente con las muchas policías y agencias (las hay federales, estatales, locales, y para todos los gustos). Suelen pactar antes de bucear en las sombras. Jamás hay problemas como los que aquí se plantean. Por ejemplo, las mutuas encargan a detectives de toda España, comprobar la actividad laboral de personas que cobran bajas por enfermedad o accidentes de trabajo. Exigen discreción y pagan ínfimas sumas si lo comparamos con el ahorro millonario que supone el fraude a la Seguridad Social. Encima se quejan de que hacen el 'trabajo sucio' de la Seguridad Social. Eso sí que es imaginación.

- ¿Está la profesión en auge? ¿Qué expectativas laborales les esperan a nuestras nuevas hordas de investigadores privados?

Creo que sí. Hay casi 2000 licencias. En más de 20 años se han multiplicado por diez. Yo poseo la nº 249, y data de 1982. La tendencia es que el neófito trabaje para 'grandes agencias', que atesoran la mejor clientela. Aunque los que nos consideramos independientes albergamos muchas dudas sobre la operatividad de esas 'empresas'. Entre las aseguradoras, entidades financieras, algunas multinacionales y en grandes bufetes, circulan los conocidos 'informes de diseño' o 'a la carta'. Con estas tristes prácticas, la profesión atraviesa horas bajas. Lo siento, pero no puedo ocultar esta verdad.

- También eres criminólogo y por lo tanto estudioso del hecho criminal y delictivo desde una perspectiva que trasciende tu ámbito laboral actual, ceñido a la actividad detectivesca. ¿Ha tenido algo que ver en este punto el hecho de haber vivido en Caracas, una de las ciudades más peligrosas del planeta?
Hice Criminología dos años después de regresar de Caracas. Entonces, en 1980, era una ciudad apacible y maravillosa, igual que toda Venezuela. Pero lamentablemente, se ha deteriorado mucho. Gran parte de la culpa la tienen sus políticos corruptos y ha rematado la faena el militarote Hugo Chávez.

- Tu actividad dentro de los medios como difusor de la ciencia criminológica es harto dilatada y prolífica. Has tocado prácticamente todos los palos: prensa escrita (El Caso, El País, El Mundo...), radio (Radio Jerez, Radio Voz...), televisión (Canal Sur, Antena 3 TV), etc... Vamos, eres lo que se llama un 'todo terreno'...

Mis colaboraciones en prensa se paralizaron hacía 1995, al casarme, y las he reiniciado ahora, de ello da fe esta entrevista. Estuve en dique seco leyendo mucho, viajando, oyendo, y mordiéndome la lengua. Ahora, tengo muchas historias que contar.

- Al repasar tu historial profesional descubrí que iba a tener la suerte de entrevistar a un colaborador directo de una de mis publicaciones favoritas, de la que guardo un recuerdo imborrable: EL CASO. Recuerdo con gran nostalgia como siendo muy, pequeño, invertía gran parte de mi asignación semanal en comprar ese periódico (lo que me convertía en un niño extraño y excéntrico a los ojos de mis amigos y familiares). Háblanos un poco de esa etapa.

- Colaboré como corresponsal de Andalucía Occidental entre 1983 y 1984. Un amigo me propuso llamar a la redacción de Madrid cuando quedó vacante la corresponsalía. Años antes, a finales de los setenta ya había hecho pequeñas colaboraciones en 'Renovación', órgano de la Juventudes Socialistas, sobre música, ruta del tapeo andaluz, movimientos juveniles, etc.…
- Llamé a EL CASO. Una voz seca me dijo: 'no gaste sellos ni cartas, compre la revista, mande alguna crónica, y si se la publicamos se puede considerar colaborador. Pagamos los días 20 del mes siguiente a la publicación'.
- Compré varios periódicos, recorté varias crónicas, hice algunas gestiones y saqué tres crónicas de las noticias y pesquisas realizadas. Al cabo hacía doblete con mi condición de detective. Para mi sorpresa, tres semanas después (en Abril 1983) aparecía mi primer reportaje, que se titulaba 'Policías traficantes'. Era el relato de una operación de 'asuntos internos' pillando in fraganti a varios policías destinados en Alicante que llegaron a Sevilla para comprar droga.
- Anécdotas hay varias. Cubriendo un asesinato en la provincia de Huelva comprobé con el fotógrafo, atónitos ambos, cómo la viuda de un asesinado a tiros por una cuestión de lindes en una finca agrícola, se abrazaba al féretro quejándose: ¿Y ahora quién me va a pegar? ¿Quién me dará palizas? Parece ser que la señora estaba acostumbrada a que le atizaran, no sé si le gustaba, pero su problema no sería difícil de resolver, si miramos los niveles de maltrato que lamentablemente siguen dándose.
- Otra vez, recibí una oferta económica de un Abogado para referirme en periódico en términos favorecedores, a su cliente encarcelado por un crimen horrible. El juez que llevaba el asunto era asiduo lector de EL CASO y mi crónica ayudaría a que su defendido saliera con fianza.
- En otra ocasión, acudí, a un puesto de la Guardia Civil de la provincia cordobesa. El Comandante de puesto, ordenó taxativamente que formara la guardia en mi honor. Minutos después apareció un Sargento y me dijo 'tenía ganas de felicitarte por tus crónicas, J.C.Arnedo (así firmaba)'. Compartí el almuerzo con ellos y me hicieron toda clase de preguntas. Mi sensación fue extraña, vivían, en aquel cuartelillo perdido de la sierra, en un micromundo aislado de la civilización. Finalmente, rechacé la amable invitación para pernoctar en el cuartel.
- En otros cuartelillos me atendían bien porque estaban convencidos de que era 'de la brigadilla'. En EL CASO aprendí que el delito es muchas veces algo azaroso. Recomiendo la lectura de un libro firmado por el periodista Jesús Quintero 'Cuerda de presos', que reproduce guiones de una serie televisiva de igual nombre.

- ¿Por qué los que sentimos cierta sana curiosidad por 'el lado oscuro' tenemos que cargar con sambenitos tan injustos como el de morbosos o macabros?

En temas de sambenitos, los detectives tenemos cierta vacuna. Antes de hablar sabemos que vamos a ser los malos de la película. Hay mucho más morbo en los programas rosa de televisión . ¿No es morbo en estado puro saber cómo se lo hacen en la cama ciertos toreros o famosos de pacotilla? ¿ cómo y con quién se prostituyen en España algunos personajes?. Ahora hay más cobertura informativa para el morbo que antes.

- Corrígeme si me equivoco, pero ¿no trabajaba por esa época en tan insigne publicación la ínclita Margarita Landi? Supongo, que habrás lamentado y sentido la pérdida de uno de los grandes mitos de la criminología en este país.

He publicado en La Gansterera un texto sobre 'la Landi'. Ella trabajó en EL CASO desde 1955 hasta 1980, cuando fue fichada por Interviú. Se jubiló en 1988, y entonces hizo algo en TV, además de publicar varios libros que reúnan sus experiencias periodísticas. La conocí gracias a sus llamadas tras publicar en portada los movimientos del Papa Clemente por la sierra Norte sevillana intentando comprar la Cartuja para establecer su residencia 'de verano', una especie de Castengaldofo sevillano. Tras jubilarse, coincidí con ella en varios platós televisivos, y siempre me preguntaba por temas como 'Los Galindos', el 'Caso Torreblanca' y algunos crímenes que ella investigó pero le quedaron flecos. Me apenó saber su muerte porque creo que con ella desaparece una época y un estilo de hacer crónica criminal. Le encantaba ser conocida como 'reportera de sucesos'.

- Quizá la pregunta sea ingenua, compleja, o su respuesta requiera horas y horas de profundo debate, pero ¿por qué hay tanto crimen y corrupción en el planeta? ¿Por dónde tendríamos que empezar a limpiar la cloaca?

- La corrupción social sólo alcanza a una minoría aunque las consecuencias la sufrimos todos. Detrás del narcotráfico (que lleva a las cárceles españolas al 95% de inquilinos) y el terrorismo hay muchos intereses ¿Por qué no nos cuentan toda la verdad quienes la conocen?. La cuestión es retórica. Nadie la contestará.

- ¿Crees en el impulso homicida innato o piensas que el criminal es simplemente un producto social?

Como decía M.Landi, hay un factor desencadenante para el criminal en potencia. Yo lo suscribo, pero de ahí a decir que es un producto social hay varios matices. Es cierto que la necesidad y la marginalidad crean personalidades proclives al delito. Nunca se habla de los delitos 'de cuello blanco'. ¿Son menos delincuentes?.

- Como cronista de sucesos qué crimen o crímenes te han impactado especialmente.

Uno acaecido en Córdoba hace unos 10 años. Unos atracadores italianos que mataron a sangre, no fría, congelada, a dos chicas que acababan de estrenar su uniforme de policías locales.

- ¿Y cómo detective? ¿Algún caso 'de película'?

Uno que me intriga aún. Me contrata una enfermera esbelta, manos cuidadas, muy culta. Con 'clase', como decimos en Andalucía. Dice que quiere hablar 'de mujer a mujer' con la que será esposa de un antiguo novio suyo, un conocido médico de la localidad , hijo de otro sobrado de prestigio. Localizo las señas y el teléfono de la novia, por entonces cerrando la lista de bodas, que tendría lugar una semana después. Caso Cerrado.
Meses después, me llegan noticias de que la boda no se celebró, que la novia había repudiado a su novio. ¿Qué pasó? Es un misterio. Me intriga todavía. ¿Qué le dijo mi clienta a la novia? Lo desconozco. Qué razones llevarían a una enamorada a rechazar súbitamente a su pareja tras dialogar pacíficamente con otra mujer. Quizás conocía oscuridades del novio.

- En 1990 y 1993 se editan tus obras, Conexión Detective (Ediciones JC) y Sevilla Confidencial (Editorial Muñoz Moya & Montraveta). Qué se encontrará el lector que se acerque a sus páginas.

Conexión Detective es una compilación de artículos de 1983-1989. Incluye un apéndice para quien quiera saber algo más del oficio y un recetario de cócteles de ron.
Sevilla Confidencial son 38 casos del detective literario, Reyes, dicen que es mi alter ego. En ambos casos son los primeros libros publicados por un detective en ejercicio.

- Y según nos han informado está a punto de salir a luz otro nuevo libro de Juan Carlos Arias.

-Llevo mas de 10 años sin publicar nada, he resumido en esta obra más historias de Reyes, con mas ritmo que las anteriores, hay de todo lo que es nuestra sociedad con sus zozobras y felicidades. Contaré también, sin revelar secretos profesionales, cómo transcurrió el 'caso Alhambra'. Fui imputado por presunto espionaje industrial junto a directivos de Heineken España. El caso se archivó. Se descubrió aquello del cazador cazado. También daré datos y fotos exclusivas de un caso criminal a punto de quedar prescrito, tras casi 20 años de estar 'aparcado'. Puedo contar, porque se ha publicado en parte en una revista del gremio (Mes a Mes, Enero 2003, editada por el Col-legi de Detectius Privats de Catalunya) que daré mas datos sobre los primeros pasos conocidos de Agentes de la Pinkerton Detective Agency por la España de principios del siglo XX. Creo que estará en las librerías antes del verano, ahora se están ultimando las galeradas y el a-b-u-n-d-a-n-t-e material gráfico. Hay personas que se están poniendo 'muy nerviosas' ¿Por qué dan tanto miedo los detectives? Verán la respuesta en mi libro, y les aseguro que no es marketing barato del autor.

- Habiendo escogido una profesión tan novelesca, es casi una 'obligación' que ser aficionado al género negro. ¿Alguna preferencia...?

- Vázquez Montalbán el primero. Carvalho es su mejor criatura literaria. Y 'Galíndez' su mejor investigación novelada. Andréu Martín (muy bueno su 'Asalto a la virreina' (Ed. Grijalbo 2004), junto a Carles Quílez. Juan Madrid, Fdo. Martínez Laínez han hecho cosas muy buenas. Foráneos Hammet y Chandler, junto a John D Mc Donald, son de lo mejorcito allende nuestras fronteras.

- ¿A qué ilustre detective de ficción querrías parecerte?

A Reyes, pero tiene que limar sus imperfecciones y moldear su personalidad. Carvalho es uno de mis referentes, aunque me gusta también el Biscúter gastrónomo, igual que su jefe.

- Incluso el más profano en la materia ha oído hablar de los Poirot, Holmes, Marlowe o Mason, pero dime, ¿existen detectives míticos en la vida real, profesionales tan virtuosos y modélicos que hayan marcado época, o cánones?

- Soy muy escéptico. Muchos colegas van de mitos vivientes. Pero la realidad decepciona bastante, y las cosas que te cuentan rematan el concepto.

- Muchas gracias, Juan Carlos por tu tiempo. Ya sabes que ésta siempre será tu casa. Toda la suerte del mundo para ti y tu agencia.

Última actualización el Miércoles, 27 de Julio de 2011 13:59