Las mejores frases de Raymond Chandler
Escrito por Carmen Orus
Lunes, 25 de Abril de 2011 15:07
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Contratar un detective privado en Barcelona

Por lo menos, la mitad de las novelas de misterio violan la ley que la solución, una vez revelada, debería parecer inevitable.

Si mis libros hubieran sido peores no me hubieran invitado a Hollywood, y si hubieran sido mejores, yo no habría ido.

Estaba aseado, limpio, afeitado y sereno, y no me importaba que se notase. Era todo lo que un detective privado debe ser. Iba a visitar cuatro millones de dólares.

El alcohol es como el amor: el primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutina. Después solo quieres desnudar a la chica.

Ganar delicadeza sin perder fuerza, ése es el problema.

Cuando más dura la ironía, menos enérgico tendrá que ser el modo en que se lo diga.

La historia y la crítica literarias están tan llenas de jactancia y deshonestidad como la historia en general.

Una gran proporción de la literatura que ha sobrevivido ha tenido que ver con distintas formas de muerte violenta.

La frase con alambre de púas, la palabra laboriosamente rara, la afectación intelectual del estilo, son todos trucos divertidos, pero inútiles.

Por superficiales y accidentadas que sean la mayoría de las amistades, la vida es un asunto bastante sombrío sin ellas.

Soy estrictamente del tipo de los que se quedan al fondo, y mi carácter es una mezcla no llevadera de indiferencia exterior y arrogancia interior.

Una vez le escribí, en un estado de ánimo sarcástico, que las técnicas de ficción se habían estandarizado tanto que uno de estos días una máquina escribiría novelas.

Uno puede preferir un barrio de vida libre y fácil donde rompan las botellas vacías en la acera los sábados por la noche. Pero en la práctica no es muy cómodo.

La parte más difícil de su técnica era la capacidad de crear situaciones que estaban en el límite de lo inverosímil, pero que en la lectura parecían lo bastante reales.

Pienso que algunos escritores se sienten obligados a escribir en frases rebuscadas como compensación por una carencia de alguna clase de emoción animal natural.

Nuestro autor radial vino una vez a verme aquí y se sentó frente a esta ventana y lloró de lo hermosa que encontraba la vista. Pero nosotros vivimos aquí, y al diablo con la vista.

Me gusta la gente con modales, algo de intuición social, una educación ligeramente por encima del Readers Digest, gente cuyo orgullo de vivir no se exprese en sus aparatos de cocina o sus automóviles.

Tengo una historia en mente que espero escribir antes de morirme. No tendrá casi nada de dureza en la superficie. pero la actitud de mandarlo todo al infierno, que en mí no es una pose, probablemente aparecerá de todos modos.

Última actualización el Jueves, 28 de Julio de 2011 13:29